Geología - Serra do Courel

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Geología

Los materiales más frecuentes de la sierra son las pizarras y las areniscas del Paleozoico inferior, aunque los relieves que resaltan en el paisaje son bancos  de cuarcita y caliza gris, que permiten la formación de cuevas.
  • Cuevas y simas: Buraca das Choias, Cova de Aradelas, Cova de Tralacosta, Cova da Ceza, Cova Chao de Mazairos.
  • Lagunas y fuentes naturales: Laguna de Lucenza, Fontes da Rogueira
  • Explotaciones mineras: A Toca, Torubio, Millares, Formigueiros, Montefurado, Rubiáis, A Campa, Pacios da Serra, Vilarbacú
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Estos materiales fueron arrojados del mar en la era Primaria, produciéndose pliegues tumbados en dirección NO, como el pliegue tumbado de Campodola. Durante la era Terciaria como consecuencia de la Orogenesis Alpina se produce una convulsión generalizada en la zona. La fosa tectónica de Quiroga cubierta por los recientes sedimentos del río Sil se hundió, pero la mayor parte de los bloques emergieron y los ríos se encajonaron profundamente en el terreno aprovechando las fallas por ser zonas de menor resistencia. Las zonas altas de la sierra, presentan un perfil llano debido a la erosión se elevan a más de 1000 m. sobre los valles. Los glaciares del Cuaternario tuvieron un desarrollo limitado en las laderas que miran al norte, como la que ocupa la Devesa da Rogueira. Sus morrenas desaparecen por la erosión fluvial y la fuerte pendiente.
Se conservan restos de estas morrenas en Vilarbacú por encima  de las minas de antimonio y bajo el pico Pía Páxaro y en la ladera sur del pico Formigueiros, dando lugar a la laguna glaciar de A Lucenza a 1.423 m. parcialmente cubierta de sedimentos. Los minerales existentes en la sierra han tenido gran incidencia en el aspecto socio-económico, ecológico y medio ambiental, dando lugar a explotaciones mineras desde la época de los romanos de materiales como el cobre, el oro y el hierro y en tiempos más actuales de antimonio, zinc, plomo, hierro y sobre todo pizarra.
La sierra de O Courel es una de las zonas geológicas más ricas de la península Ibérica, aunque su patrimonio no suele figurar en las guías y folletos turísticos promocionales. Se trata de una especie de arca de Noé geológica que guarda fósiles y otros restos únicos de hace cientos de millones de años, cuando los primeros seres multicelulares empezaron a poblar la tierra, según comente el profesor Juan Ramón Vidal Romaní, catedrático de Geología en la Universidade da Coruña. Este profesor asegura que uno de los mayores valores de la sierra de Courel y que está sujeto a riesgo de destrucción -en alusión a las pizarreras que desarrollan su actividad en la zona- es su geodiversidad. Advierte "la destrucción de una formación geológica es imposible de restituir". Vidal Romaní considera que la geodiversidad de O Courel debería ser uno de los elementos de mayor peso a la hora de planificar el parque natural que la Xunta pretende sacar adelante en esta zona de la montaña lucense. Este excepcional patrimonio no solo incluye los parajes más conocidos de este paraíso verde, como son el plegamiento de Campodola o la laguna glaciar de Lucenza. Los restos desconocidos de la montaña de O Courel que figurarían en un top ten de la geología Ibérica serían, según el profesor Vidal Romaní, los yacimientos fósiles del período Precámbrico, una etapa en la evolución de la vida en la Tierra que finalizó hace la friolera de 570 millones de años y de un enorme interés para los científicos, por la escasez de restos hallados de esa época.
Estos fósiles localizados en O Courel, con un edad de unos 650 millones de años de antigüedad, corresponden a fauna ediacárica, de los que solo se conocen una cuarentena de yacimientos en todo el mundo. De hecho, en la península Ibérica, solo hay otro similar en los Montes de Toledo. Y en el resto de Europa solo se encuentran en las Islas Británicas y pocos sitios más. Entre otras joyas, en las tierras de O Courel también se conservan, según Vidal Romaní, vestigios de graptolites y trilobites, con 500 millones de años de edad, y en la zona limítrofe, en las fosas terciarias de Quiroga y Monforte, de 23 millones de años de antigüedad, se conserva el único registro tectónico intacto del Terciario en Galicia. Pero además, estos parajes de la montaña lucense guardan los restos humanos de los que pueden considerarse los primeros gallegos, fechados hace siete mil años. Estos restos de galaicos de las cavernas fueron hallados en cuevas calizas junto a restos de fauna ya extinguida como hienas, osos y leones cavernarios, rinocerontes, mamuts o uros, según el profesor Vidal Romaní. Para el director del Instituto Universitario de Geología, O Courel conserva la secuencia más completa de la historia geológica de Galicia, "algo que merece preservarse por encima de todo", asegura. "Es un libro vivo para mostrar la evolución de la tectónica, que bien podría aprovecharse para un itinerario didáctico y cultural", sentencia el experto en geología.
(Extracto publicado en El Correo Gallego el 5 de Octubre de 2009)
 
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